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La historia reciente de Camboya y su trascendencia

Los Jemeres Rojos mataron cerca de dos millones de Camboyanos ente 1975 y 1979, se esparcieron como un virus en la selva hasta controlar todo el país, con el propósito de desmantelar y destruir sistemáticamente en nombre de un ideal comunista agrario. Hoy en día, comienzan los juicios del genocidio, 30 años después de que los soldados vietnamitas quitaron al Jemer Rojo del poder. Un reflejo de progreso de una nación pobre que lucha por rehabilitar sus recursos económicos y humanos.

El Jemer Rojo surgió en las selvas al noreste de Camboya a comienzos de los sesenta como un grupo guerrillero orientado por ideales comunistas. En 1970, mientras el país entraba en una guerra civil, este grupo se presentaba como el partido para alcanzar la paz y conquistó el apoyo en las zonas rurales. El Khmer Rouge evacuó a en su totalidad a la población de Phnom Penh el 17 de abril de 1975, más de 2.5 millones de personas fueron trasladadas a campamentos a las afueras de la ciudad. Los soldados, vestidos de negro, marchaban en fila en los bulevares y a la una en punto de la tarde se dio la orden de abandonar la ciudad. En estas condiciones,  las personas enfermas y heridas fueron forzadas por soldados armados a abandonar los hospitales. Muchas familias fueron separadas, y personas mayores y discapacitadas quedaron solas en las calles. “No traigan nada con ustedes”, decían los hombres vestidos de negro, “mañana regresarán a casa”. Aquel mañana nunca ocurrió.

El Jemer Rojo planeó los pasos necesarios para realizar el cambio radical a una sociedad agraria. Al principio, el líder del movimiento, Pol Pot, estaba fascinado de como vivían las tribus en la selva a las afueras de Camboya, libres del Budismo, el dinero y la educación. De tal forma, que su ideal era llevar esta filosofía a la nación entera. Pol Pot visualizaba al país sin ninguna institución social como los bancos, sin formaciones religiosas o tecnologías modernas. Él aspiró a triplicar la producción agrícola en un año y el Khmer Rouge” se engrandecía creyendo en que “ellos serían la primera nación e crear una sociedad comunista sin perder tiempo en pasos intermediarios”.

Una vez las ciudades estaban desalojadas y la población bajo control del Jemer Rojo, Pol Pot procedería con el siguiente paso de su plan: exterminar todo aquel que no encajara el nuevo ideal. Declaró que Camboya, ahora llamada República Democrática de Kampuchea, retornaría al año cero. Por lo tanto, intelectuales, empresarios, budistas y extranjeros debían ser eliminados. “Hay que deshacerse de lo corrupto”, decía un famoso slogan de la época, y sí que se deshicieron de ellos, algunos fueron ejecutados y otros murieron en los campos de trabajo.

No es posible conocer el número exacto de muertos, pero generalmente se cree que el Jemer Rojo fue responsable de entre uno y dos millones de muertes durante su reinado. Miles más murieron de hambre y enfermedades, y la clase alta de la sociedad camboyana fue borrada por completo. La matanza continuó hasta que en 1979 las tropas vietnamitas, cansadas de los conflictos en la frontera, invadieron y enviaron a los Jemeres Rojos de regreso a la selva.

El régimen del Jemer Rojo ha dejado cicatrices psicológicas e imborrables en una población sumergida en traumas. Hoy en día, a nivel demográfico, Camboya vive los efectos de una “generación perdida” y, a partir de esas muertes, la Camboya moderna afronta dos problemáticas mayores. En primer lugar, los ancianos que sobrevivieron a los jemeres no tienen a nadie que los proteja, debido a que sus hijos fueron asesinados. Segundo, la perdida de una generación se relaciona con el impacto económico de los insurgentes. Es decir, Pol Pot eliminó profesores, doctores, abogados, artesanos, economistas, para que su intelecto no fuera una amenaza para su poder. Por lo tanto en la Camboya actual hay una falta de profesionales capacitados y trabajadores con habilidades. Además, no hay suficiente profesionales en los distintos campos y áreas de trabajo para que se hagan cargo de los próximos y crecientes intelectuales.

Los niños que PSE beneficia, aquellos que Christan and Marie-France des Palliéres encontraron trabajando en un basurero en 1995, que antes recorrían las calles sin ánimos ni esperanza, que sin recibir educación trabajaban a sus cinco años, esos son los niños cuyos padres crecieron en el reino del Jemer Rojo. Durante este periodo fueron obligados a negar a sus familias, a matar, odiar y convertirse en soldados. Luego de treinta años el trauma continua y por lo tanto con frecuencia recurren a la violencia, a el descuido e irresponsabilidad, o hasta al alcoholismo. Como ellos nunca recibieron el regalo de la educación, no entienden porqué deben enviar a sus hijos a la escuela y tienden a fomentar el circulo vicioso de la pobreza.

Fuentes: http://content.time.com/time/world/article/0,8599,1879785,00.html

http://www.regionalgeography.org/cambodia2012/2013/02/12/final-blog-post-the-lingering-effects-of-the-khmer-rouge-in-21st-century-cambodia/

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