DSC_0394

Un Espacio para los Adolescentes

Es difícil encontrar palabras para describir lo especial que es el Campamento de Adolescentes o “Teenagers Camp”. Se trata de un campamento bastante reciente que fue creado en el 2013 cuando PSE se dio cuenta que el camp debía adaptarse a las necesidades e intereses de los niños mayores de 15 años. Sobre todo, porque en Camboya los adolescentes son especialmente vulnerables. En esas edades son fáciles de influenciar, y con frecuencia se dejan arrastrar a situaciones extremadamente peligrosas como la prostitución, el tráfico de drogas o la violencia y las peleas callejeras. A menudo nuestros adolescentes han crecido en familias desestructuradas, con padres alcohólicos, violentos, ausentes o difuntos. El trauma que sufren muchos de estos padres es el resultado del trágico pasado de Camboya en las últimas décadas. Por este motivo, muchos de los adolescentes no tienen ni una figura de autoridad en sus vidas ni un modelo a seguir. A través del camp, los monitores tenemos la oportunidad de construir relaciones sinceras con los niños y de ofrecerles una dimensión educativa y constructiva con el objetivo de ayudarles a mejorar su vida y sus perspectivas del futuro. Estas son solo algunas de las razones por las que consideramos que el campamento es tan importante para nuestros adolescentes.

Raquel y Sambo, los coordinadores del campamento.

Raquel Quejido, coordinadora del Teenager Camp este año, considera que hay mucho trabajo por hacer con los adolescentes en PSE. Nos cuenta que al principio estaba un poco ansiosa porque los chicos pueden ser muy exigentes y críticos con las actividades que se organizan para ellos. Además, para ella el reto más grande al dirigir este campamento es tener un impacto en los jóvenes e insistir en que cada actividad tenga un trasfondo educativo. Esto puede resultar muy difícil por la barrera del idioma. Lo que se busca, explica Raquel, es transmitir valores como la importancia de la educación, de pensar a largo plazo y de trabajar con visión al futuro. “Los summer camps, en mi opinión, son el ambiente perfecto para transmitir mensajes que generen cambio, porque creo que los adolescentes son más receptivos en un entorno amigable y divertido como este, donde están cómodos. Funciona muy bien de esa forma. Además, los jóvenes admiran a los monitores europeos. Somos modelos para ellos por lo que siempre le recuerdo a mi equipo que debemos ser el mejor ejemplo y estar consientes de la imagen que proyectamos”, dice Raquel.

Para los monitores europeos puede resultar difícil entender la verdad acerca del ambiente familiar en el que viven estos adolescentes, porque siempre los ven bien vestidos, arreglados y porque los chicos son muy reservados acerca de su vida privada y de su familia. Ellos, como cualquier otro adolescente, están en la edad del orgullo, y quieren dar una buena impresión a sus monitores. Un monitor veterano que trabajó en el Teenager Camp en años anteriores, tuvo la oportunidad de visitar el hogar de uno de los adolescentes del campamento, y descubrió que la apariencia amigable y alegre de este joven no borraba su realidad . Él vivía en un cuarto de 20 metros cuadrados con 8 personas más, sin agua ni electricidad, rodeado de basura, barro y desechos. El padre del joven conducía un tuk-tuk y su madre tenía un puesto de comida en la calle. Ella trabajaba de 6 a.m. a 5 a.m. y el joven se hacia cargo del turno desde que salía del summer camp hasta las 9 p.m.. Raquel también cree que es extremadamente importante que desde el principio los monitores entiendan de donde vienen estos jóvenes. “Estoy presionando a los monitores de mi equipo a que vayan en el bus de PSE que los recoge a los niños por las mañanas para que vean donde viven”, añadió.

A pesar de todo, el Teenager Camp ha sido un éxito. Se nota lo mucho que lo disfrutan cuando tratan de montar patineta por primera vez o cuando se prueban los guantes de boxeo, o cuando preparan crepes o se lanzan de clavado en la piscina olímpica. Los adolescente también asistieron a los talleres que dictó el Medical Project el miércoles. Donde estuvieron atentos a los concejos de los estudiantes de medicina sobre como evadir enfermedades infecciosas y sobre los efectos dañinos de las drogas. Este tipo de talleres se continuarán el resto del mes, para poner en acción la dimensión educativa que Raquel busca.

Tito y Marcos, dos monitores de primer año, dicen que lo que hace a estos adolescentes únicos es lo afectivos y amigables que son. Ellos también consideran que la mejor forma de aportarles una lección es a través de ejemplos. “Si queremos que tengan una mejor relación en el grupo, tenemos que mostrar lo eficiente que somos al trabajar en equipo como monitores. Si queremos que sean mas limpios y ordenados, tenemos que empezar por recoger toda la basura y pidiéndoles que nos ayuden a guardar el material luego de las actividades”.

Kandek Nearirath, monitora jemer, dice que le encanta trabajar con los adolescentes porque puede entender mejor su carácter y convertirse en un modelo a seguir para ellos. “Quiero que aprendan a amar el estudio y la educación, y quiero ayudarlos a que mejoren sus vidas”. Por otro lado, con los campamentos, Nerirath puede mejorar su inglés y vivir nuevas experiencias que solo consigue al interactuar con personas de otra cultura. “En general, esta es una oportunidad educativa para mi así como para los adolecentes. Estoy muy agradecida de haber encontrado los summer camps de PSE”.

 

 

Facebooktwittergoogle_plusmail

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *