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Diversión en una Pagoda en Siem Reap Paillote

En Siem Reap, una pagoda se ha convertido en una de las sedes del summer camp. El arco dorado de la entrada da la bienvenida a un complejo de esculturas y edificaciones con decoraciones budistas y colores llamativos. Prey Thom es el nombre de la paillote que alberga este mes a 200 niños de los poblados cercanos a este templo. También, es el hogar de aproximadamente 10 monjes budistas y pequeños aprendices.

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Martín, coordinador del campamento

Para Martín, coordinador de este campamento, este mes ha estado lleno de sorpresas y novedades. Es su primera vez como coordinador y además estrena esta sede particular. “Siento que es una gran oportunidad estar aquí y poder empezar algo de cero. Para mí es muy divertido y estimulante asumir todos los retos que esto implica porque cada día hay situaciones nuevas que solucionar. Entonces ningún día es igual al anteriores. Las cosas siempre están cambiando”, dijo Martín.

El campamento tiene una amplia zona externa para realizar actividades deportivas y uno de los salones de la pagoda sirve para la siesta y para resguardarse cuando llueve. También, hay un comedor para las comidas y un espacio amplio donde se han instalado las duchas.

Sin embargo, uno de los retos es adaptar el camp a la rutina de los monjes. “Tienen un estilo de vida mucho más lento que el nuestro. Están leyendo y meditando así que desde el primer día todo el equipo ha intentado ser muy respetuoso con ellos y todos muy cuidadosos con sus tradiciones. No es correcto entrar a la pagoda con sombreros o gorras ni tampoco cruzar las piernas. Además, si queremos hablar con ellos, siempre nos acompaña uno de los trabajadores sociales para traducir”, dijo Martín.

We spoke to the head monk with the help of the Khmer coordinator
Hablamos el monje líder con ayuda del coordinador jemer.

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Simón y uno de los ganadores de los Olimpicos

Debido a que los monjes permanecen en vigilia de noche y por el día descansan, los monitores han intentado adaptar el horario y realizar excursiones o actividades en interiores por las mañanas para dejar las más ruidosas, como los deportes, para la tarde. A pesar de las dificultades para acomodarse a su horario, de acuerdo a Simón, monitor español, “Los monjes son muy amables. Algunas veces cuando les sobra comida nos traen y agua. También nosotros compartimos con ellos”.

Para el equipo de monitores la experiencia de impartir el camp dentro de una pagoda ha sido muy interesante. Según Simón: “Al principio nos tomó por sorpresa y fue un reto porque todo era nuevo y no sabíamos como iba a salir. Pero la verdad todo ha ido muy bien. El ambiente único y original. Aquí todo es muy autentico”.

 

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