Angkor Wat!

Los Chiquillos Traviesos de OBK

La pequeña paillote OBK está a 10 minutos caminando del Camp Central. Apenas es el primer año de esta paillote, un nuevo centro que cuenta con once salones interiores, un patio amplio y está decorada con guirnaldas coloridas que le dan un ambiente de fiesta. La particularidad de este campamento es que el centro funciona como guardería durante todo año y los niños que visitan este camp son los mismos que vienen durante año. Los chiquillos tienen entre dos y cinco años y como ya están familiarizados con el centro, son tranquilos y bien educados.

Catalina, coordinadora del campamento
Catalina, coordinadora del campamento

Para Catalina, coordinadora del campamento, lo más interesante de este campamento son las posibilidades de innovar: toda la infraestructura es nueva y limpia, los niños son encantadores y la logística es perfecta. “Tenemos tanta experiencia con los camps que abren en  nuevas paillotes que casi nunca hay problemas: nos basamos en la organización de otra paillote y la adoptamos. Como tenemos un centro que está bastante bien, es emocionante poder probar nuevas maneras de hacer funcionar el campamento. Hoy, por ejemplo, hemos hecho un cambio de roles entre los monitores jemeres y los europeos. Los jemeres organizan las actividades y los europeos rotan los equipos”. Es una novedad ver a los monitores jemeres organizar sus juegos locales e improvisar una clase de inglés, y una oportunidad para que los monitores europeos conozcan más a los niños y jueguen con ellos. Marine, monitora francesa, cree que es muy interesante cambiar las dinámicas de vez en cuando. “Sobre todo cuando los europeos organizan una actividad y necesitan ideas más simples para que los niños pequeños los entiendan”, dijo Marine.

Marine, monitora francesa
Marine, monitora francesa

El equipo de jemeres es muy trabajador. Srim, de 20 años, se levanta a las 5 a.m. para venir al campamento hasta el medio día, cuando debe regresar a PSE a su pasantía en el restaurante Lotus Blanc hasta las 22:00. De regreso a su casa a las 22:30, debe preparar la cena para su familia de 10 integrantes. Luego, el ciclo comienza de nuevo para Srim, quien además, es un excelente coordinador.

Srim, un monitor jemer muy entuciasta
Srim, un monitor jemer muy entuciasta

Otro proyecto de Catalina dentro de la paillote es realizar un espectáculo con los niños e invitar a todos los que quieran venir, padre incluidos. En el espectáculo incluirían piezas de teatro, canciones, show de marionetas, todo en inglés y jemer.

Lo más agradable de esta paillote es conocer a los padres de los niños que vienen todos los días a buscarlos. ”A veces se disgusten un poco, –cuenta Catalina–, la otra vez un señor vino a pedir más arroz diciendo que había perdido la ración de la semana pasada. Sin embargo, la mayoría son muy agradecidos y nos abrazan para darnos las gracias por cuidar de sus niños.

 

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