Recogiendo a los niños de los poblados cercanos para el campamento

Choeung Ek: Un Oasis en medio del Caos

El poblado de Choeung Ek está ubicado a unos cuantos metros del nuevo basurero, junto a una vía muy transitada y rodeado de terrazas de arroz y pequeños lagos. A la llegada del poblado hay un despliegue de pequeñas casas de bambú sostenidas sobre pilares de madera y a la distancia el sol ardiente del medio día ilumina lo que aparenta ser una colina verde pero se trata de un basurero de 50 metros de altura. El panorama es majestuoso en su inmensidad pero su realidad es desconcertante. Ahí en la cima se distinguen unas siluetas que como pequeñas hormigas excavan entre los escombros. La paillote solo tiene unos cuantos meses de edad, y no hay duda que este es uno de los lugares más pobres y remotos donde PSE tiene un campamento. Los monitores coinciden en que los niños son muy traviesos y siempre están corriendo desnudos entre la paillote y sus casas o merodeando por la cocina. Un panorama donde todos están muy desacostumbrados a las normas y el orden.

Yung Somath, propietario del pueblo.
Yung Somath, propietario del pueblo.

El propietario del poblado, Yung Somath, alquila las casas a los residentes por 60 mil rieles al mes ($15 USD). Algunas de las familias tienen subsidios de PSE. Yung también acordó rentar el área común a PSE por tres años para que se pudiera abrir la paillote. El cuenta que heredó esta tierra de su madre quien murió en 2010, el mismo año en que el basurero de la zona abrió. La mayoría de la gente de este poblado trabaja en el basurero todo el día. Es posible ver a niños y adultos regresar con las botas negras sucias, con kramas atados en sus caras, los picos de recolección en sus manos o con bolsas grandes de plástico sucio que luego venden a una fabrica que está en la vía. Yung Somath, además de ser el propietario de las casas del poblado, también es el dueño de la única tienda del pueblo. A veces tiene la función de mediador cuando hay problemas entre las familias y siempre deja su carro disponible como medio de transporte para cualquier emergencia.

Con respecto a los summer camps, Yung está muy contento de que haya uno en su pueblo. “Me encanta ver a todos los niños sonriendo y jugando juntos. Al principio, cuando no conocían a los monitores estaban un poco tímidos y nerviosos. Ahora, se emocionan al ver llegar el camión de PSE  por las mañanas. Es maravilloso que este programa exista, sobre todo, para mantener a los niños protegidos durante el día. Cuando los padres de los más pequeños se van al basurero los niños se quedan solos vagando por el pueblo, y es muy peligroso sobre todo por la vía. Desde que colocaron una reja y comenzó el campamento, las familias están mucho más tranquilas y contentas al ver que sus hijos se están divirtiendo”.

Facebooktwittergoogle_plusmail

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *