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Hacia Rutas Salvajes // Paillote 3

La Paillote tres es el campamento más retirado en Phnom Penh. Está al otro lado del rio, entre alrededores verdes y naturales. La paillote es una iglesia con un patio grande, un salón para actividades de interiores, un áreas de duchas y una cocina improvisada. Esta última, curiosamente, está entre dos tumbas y la iglesia, al igual que la mayoría del pueblo, pertenece a un hombre cristiano con mucho dinero. Él ha regalado gran parte de sus tierra a familias muy pobres, por eso en lo profundo del pueblo se encuentran casitas de paja, laminas de metal y madera rodeadas por arboles que crean una especie de paisaje de bungalows en la jungla.

Las familias de este poblado sobreviven en condiciones lamentables. La mayoría de adultos y niños son recolectores de basura en un pequeño basurero cercano. Una de ellas es Kong Nout, madre de cuatro niños y cuatro niñas. Ella y su familia llegaron hace seis años . “La familia cristiana compró estos terrenos y nos ha dejado vivir aquí”, dice ella. Su casa está hecha de paredes de laminas de metal, paja y el suelo de arena. Unas mesa de madera cubierta por una esterilla y un mosquitero es la cama de toda la familia, que a su vez es el mesón de la cocina, la zona de juegos de las dos niñas pequeñas y el lugar para recibir a los invitados como nosotros.

Cuand Nout sale a trabajar no hay nadie que cuide a los pequeños. De sus ocho hijos ninguno va a la escuela, su hija mayor está embarazada y su hijo mayor en la cárcel por tráfico de drogas y homicidio culposo. “Antes, los tres niños menores iban al colegio pero siempre estaban involucrados en peleas y los expulsaron. Ahora a mi me da miedo enviar a mis hijas pequeñas y que ocurra lo mismo”, cuenta la madre.

Kong Nout during her interview
Kong Nout durante la entrevista

The boots for working on the dumpsite
Las botas para trabajar en el basurero

One of Kong Nout's daughters
Una de las hijas de Kong Nout

One of Kong Nout's daughters
Una de las hijas de Kong Nout

 

El padre apareció hace cuatro meses, luego de años de abandono y ahora vive con ellos. Sin embargo, su regreso no ha contribuido a la situación familiar. Nout dijo: “El tiene muchos problemas con las drogas. Nunca se ha preocupado por los niños y lo poco que gana se lo gasta con otra mujer y en drogas como metanfetamina. Todas las noches, cuando regresa a la casa, pelea con mis hijos, es muy violento con ellos”. El dinero que él aporta no es suficiente y lo que ella gana es una miseria para una familia de 10, dice Kong Nout.

Con relación al apoyo externo, hace unos años PSE intento traer a dos de sus hijos hombres, Kim y Tao, a vivir como pensionaires. Desafortunadamente, ambos resultaron positivos en la prueba de drogas y la política de Servicios Sociales no permite que los pensionnaire estén en contacto con personas con problemas de drogas.

PSE le ofreció a la madre que ingresara a los otros niños a pensionnaires, pero ella no estuvo de acuerdo. “Yo dejo ir a los niños, pero a las niñas no. Los niños son más difíciles de educar y criar que las niñas, por eso no quiero que ellas se vayan. Además, el padre nunca dejaría ir a ninguno”. De todos modos, ella quiere intentar pedir ayuda de nuevo en PSE para que todos vayan a la escuela, pero solo dentro de cuatro o tres meses. Ahora, dice Nout, necesita a sus hijos para trabajar y así poder pagar un préstamo que hizo para saldar las cuentas del hospital de su hijo mayor, que se enfermó en la cárcel. Aunque él saldrá pronto, Kong Nout cree que “cuando salga las cosas serán más difíciles porque él y el padre siempre discuten”.
Durante este mes, cuatro de los hijos de Kong Nout, entre ellos Kim y Tao han estado en el campamento. “Trabajar con ellos es muy conmovedor porque a pesar de que son niños que tienden a ser agresivos y violentos, son muy dulces con nosotros y todo el tiempo buscan nuestro afecto”, dijo Camille , monitora francesa. A pesar de que para ella es frustrante reflejar una actitud educativa a estos niños sin hablar el mismo idioma, Camille dice: “te acomodas a usar lenguaje corporal, a convertirte en un ejemplo y a ser creativo con las pocas palabras que conoces. Creo que así intentamos llevar un mensaje a los niños, como enseñarles a resolver problemas sin violencia”. Para ella lo mejor de trabajar en esta paillote es estar retirado de la ciudad e igualmente traer la alegría del campamento a lugares remotos como este pequeño poblado.

 

Camille, monitora fancesa
Camille, monitora fancesa

 

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